En este escrito me voy a referir a la fantasía como ese espacio o estado mental en el que se construyen los deseos, los recuerdos, se imagina, se sueña... ese lugar al que en tantas ocasiones nos vamos y nos perdemos, hasta que de nuevo tenemos la sensación de despertar y volver a estar presentes en la realidad!
La fantasía como todas las capacides humanas tiene su cara útil y perjudicial, puede ser una herramienta que nos permita mejorarnos y crecer, como por el contrario ser un gran obstáculo.
Como aspectos positivo destacaría que gracias a ella, creamos nuevas ideas, recordamos, podemos experimentar vivencias aunque no estén sucediendo realmente, podemos practicar algo antes de que suceda, nos permite anticipar, podemos relacionar información, nos entretenemos, etc.
Sin embargo, considero que en ocasiones todas estas posibilidades se pueden volver en nuestra contra si pecamos en exceso de utilizarla, viviendo únicamente a través de nuestra fantasía en lugar de en contacto con la realidad.
Teniendo en cuenta como se entiende generalmente el término fantasía, uno puede pensar que no fantasea tanto, cuando en realidad la mayoría de personas lo hacemos continuamente. Fantaseamos cuando planificamos el día, lo que vamos a hacer, lo que vamos a decir en tal situación, lo que voy a querer comer imaginando el plato, lo que tengo en la nevera antes de prepararlo, lo que voy a sentir cuando vea a tal persona, lo que me paso el fin de semana que me tiene todo el día dándole vueltas, lo que tendría que estar haciendo y no hago...y un largo etcetera...TODO ESO ES FANTASÍA...porque no lo estoy viviendo realmente, no forma parte de la "realidad" que estoy experimentando. Las emociones que surgen tienen que ver con las imágenes que evoco y no con la realidad misma que vivo en este momento.
Puede que mi situación presente sea otra muy diferente a la que estoy imaginando. Quizás estoy tranquilamente sentada en el sofa y no tengo porque agobiarme con lo que "tengo" que hacer porque mi realidad es que aún no he acabado de comer, mi realidad es que aún no he llegado a casa y aún no sé qué me va a apetecer realmente cuando abra la nevera, aún no se qué es lo que verdaderamente sentiré o haré cuando vea a tal persona o esté en tal situación....es pura fantasía, no vivo el momento real!!
Por otro lado nos quedamos en el mundo de la fantasía porque a veces es mucho mejor, más adaptado a nuestros deseos, nos hace sentir cosas más intensas, más interesantes... Además tiene el componente que nosotros la manejamos, podemos crear lo que queramos en ella y eso nos da una ilusió de control sobre la realidad, que en la realidad misma no tenemos. A veces fantaseando nos vemos capaces de hacer o decir algo que en realidad no hacemos o no decimos. También podemos fantasear con que nos hagan o nos digan cosas que no nos ocurren...
Por todo ello, creo que la Fantasía es un prodigio de nuestra mente humana, que nos ayuda en gran medida si la ponemos a nuestro servicio, estando al tanto de reconocer y aceptar que lo que es "real", lo que si se da en cada momento...
Si lo hacemos, en ese instante habremos conseguido estar presentes, que dificil de conseguir a veces y que bonito cuando lo hacemos...porque ahí vivimos realmente!
Anaïs.